Siham y su hermano Said, dos jóvenes marroquíes llegados a Cataluña siendo aún niños, viven a caballo entre la cultura en la que todavía viven inmersos sus padres y la que han ido descubriendo en el nuevo país de acogida y ante la que se sienten plenamente identificados. Ambos sufren las dificultades que conlleva esta realidad.

Carlos, un joven de estética skin, cumple, al igual que Said, una libertad vigilada impuesta por el juez de menores. Los dos acuden a la escuela taller de su ciudad, lugar donde se conocerán y donde iniciaran una difícil relación que acabará implicando también a Siham.

La relación entre los tres jóvenes provocará situaciones del todo inesperadas que alterarán por completo sus vidas.

Teresa Martí no le teme a los temas complejos de la vida. Ya en Noventa y seis horas nos sumergió en el delicado y sensible mundo de la donación de órganos. En esta ocasión, su narrativa aborda una realidad que ya es parte ineludible de nuestro mundo: el choque de culturas diferentes que genera una inmigración que ha llegado para quedarse. Con la delicadeza y sensibilidad que le caracteriza, Teresa Martí nos hace partícipes de ese conflicto. Sin enjuiciar moralmente a sus jóvenes protagonistas, nos sumerge en las contradicciones y dificultades a las que estos se enfrentan en un entorno social en el que no es fácil desenvolverse y salir adelante. Una historia que atrapa y nos deja un poso de incertidumbre que invita a la reflexión.